23 jóvenes de nuestra parroquia reciben el sacramento de la Confirmación

La celebración estuvo presidida por el Cardenal-Arzobispo de Madrid
Un grupo de jóvenes de nuestra parroquia recibió el pasado domingo el sacramento de la Confirmación de
manos del Arzobispo de nuestra diócesis, Mons. Antonio Mª Card. Rouco Varela.
La eucaristía comenzaba a eso de las 12:35 h. con el templo lleno, como requería la ocasión. Los
confirmandos, en primera fila, esperaban la salida del presidente mientras se entonaba el canto de
entrada. Después del saludo inicial del Sr. Cardenal-Arzobispo comenzaba la liturgia de la palabra del
domingo correspondiente.
Tras la palabra se pasó a la presentación de los candidatos, quienes, uno a uno, se ponían en pie y eran
presentados ante el presidente como aptos y con la conveniente formación para recibir el último
sacramento de la iniciación cristiana.
Posteriormente Mons. Rouco Varela, durante la homilía, exhortaba a los jóvenes que iban a recibir el
sacramento y a la asamblea al ánimo y a no tener miedo de seguir a Cristo como lo han hecho hasta
ahora, y a formar parte, de esta forma, de la misión de la Iglesia en esta genereción y en este barrio.
A continuación, tras imponerles las manos, pidiendo para ellos el Espíritu Santo, se procedía a la
crismación en la que cada confirmando, junto con sus padrinos, ascendía a través de la escalinata al
centro del presbiterio y recibía de manos del pastor de nuestra diócesis la señal de la cruz con el santo
Crisma y un abrazo de paz.
La celebración terminaba con el agradecimiento de los confirmados al Sr. Cardenal-Arzobispo por su
presencia allí y haciéndole partícipe de la oración especial que ellos hacen por la iglesia de Madrid y por el
éxito de la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en la capital en 2011. Mons. Rouco
Varela agradecía a todos su presencia en esta eucaristía y animaba a los nuevos confirmados a ser
testigos de Jesucristo en sus vidas.
La celebración fue estupenda y los nuevos confirmados mostraban su alegría y felicidad por las gracias
que Dios había derramado sobre ellos a través de este sacramento.